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Edilberto Aldán

En la película One hour photo, Sy Parrish (Robin Williams) explica que en las fotografías la gente aparece sonriendo porque esas imágenes “siempre reflejan momentos felices de nuestras vidas, nadie desea una imagen que refleje la tristeza de un momento íntimo”. Valdemar Gutiérrez Fragoso, Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), debe contar con un álbum pleno de fotografías que lo capten sonriente; sí habrá algunas cuantas en las que aparezca con gesto solemne, controlar una organización con más de 400 mil afiliados merece un semblante adusto, o bien la expresión hierática adecuada para levantar una demanda por difamación y calumnias contra quienes lo acusaron de asesino y ratero tratando de impedir que llegara a la dirigencia sindical. Pero eso es agua pasada, las fotos recientes del señor Gutiérrez lo muestran con una sonrisa de oreja a oreja:

La primera instantánea tiene fecha del 19 de febrero. El dirigente del PRD, Jesús Ortega, levanta la mano del señor Gutiérrez en señal de triunfo, juntos sí van a ganar. La imagen lleva como pie de foto: Pactan Unión Nacional de Trabajadores y PRD llevar a dirigentes a la Cámara de Diputados.

La segunda toma es de principios de marzo. El señor Gutiérrez revisa una carta dirigida a Beatriz Paredes, la dirigente nacional del PRI. Está satisfecho porque le quedó bien chulo el párrafo donde dice que tiene el “honor de que una importante corriente de opinión del sindicato me haya propuesto para que pueda ser considerado como candidato a una diputación de representación proporcional, en la circunscripción que me corresponda”. Cómo no sonreír, está tan seguro de obtener la candidatura que agregó a su misiva: “Nuestro proyecto tiene como objetivo reforzar el grupo parlamentario, que seguramente será mayoría, de nuestro partido”. Sí señor.

La tercera instantánea es del 7 de abril, en Los Cabos, Baja California Sur, donde se desarrolló el Consejo Nacional Ordinario del sindicato del IMSS, reunión a la que llegó el dirigente del PAN, Germán Martínez, para invitarlo a ser candidato a diputado federal por representación proporcional, le ofreció ir en segundo lugar de la circunscripción número cuatro, sólo debajo de Josefina Vázquez Mota. Al señor Gutiérrez le sobran motivos para deslumbrarnos con su brillante dentadura, sonríe.

En la conferencia de prensa en que la dirigencia panista dio la bienvenida a Vázquez Mota, los reporteros preguntaron por el señor Gutiérrez, Germán Martínez aprovechó el cuestionamiento para subrayar que la candidatura del dirigente del IMSS demuestra que en el PAN “no claudicamos ni claudicaremos a nuestra demanda de transparencia en la vida sindical el México, nosotros queremos que los sindicatos rindan cuentas” e intentando una carambola agregó que lucharían por modernizar la educación pública para que siga siendo obligatoria, laica, gratuita, “además nosotros la queremos con valores y de calidad” (aplausos). Germán Martínez defiende esa candidatura diciendo que tiene entendido que el SNTSS “es el único sindicato en el que no es vitalicio su Secretario General”, ¿qué otra señal de probidad moral y ética se requiere?, hasta el momento nada confirma que vaya a permanecer en el puesto hasta el fin de su vida. En alguna parte, el señor Gutiérrez sonríe, otra vez.

El señor Gutiérrez está empeñado en ser diputado, no por él, claro está, sino por los altísimos intereses del gremio que representa y cuyas bases lo apoyan en forma incondicional; no es responsable de que PAN, PRI y PRD se lo peleen, él nomás levanta los hombros y se deja caer en blandito, inocente confiesa que sí, “tenemos esa idea de que nos están utilizando, pero sabemos que es tiempo de campañas políticas y los partidos buscan todo para darse entre ellos y ganarle al enemigo... cada partido está haciendo su lucha y utilizando las estrategias que mejor le conviene”.

La rebatinga por postular al señor Gutiérrez da perfecta cuenta de la confusión ideológica de los partidos, de cómo el pragmatismo a rajatabla diluye las diferencias entre PAN, PRI y PRD, los expone dispuestos a rendirse al uso del voto corporativo, porque lo que vale del señor Gutiérrez no es su linda sonrisa, es la posibilidad de emplear la decisión vertical a la hora de las negociaciones, de ejercer ese poder que tanto se critica a la hora de los discursos.

Fotografía final: el señor Gutiérrez es tocayo del protagonista de un cuento de Edgar Allan Poe: Los hechos en el caso de M. Valdemar, en esa historia se cuenta cómo a través del mesmerismo se logra mantener en trance hipnótico a un tuberculoso y mantenerlo varios meses en el umbral de la muerte. Al final del cuento Valdemar exige que lo despierten porque ya está muerto. Fuera del trance hipnótico el cuerpo se pudre, en la cama queda una “masa casi líquida de repugnante, de detestable putrefacción”. Como las declaraciones con que los dirigentes partidistas, nacionales y estatales, defienden o condenan la colección de caritas sonrientes que proponen como diputados.

Edilberto Aldán es bloguero en Recuerdos Inútiles

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