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Edilberto Aldán

Hablar del fantasma

Desde México Kafkiano, los Praga Boys (Adán Brand, Aldo García Ávila, José Ricardo Pérez Ávila y Jorge Terrones) decidieron hablar de la literatura desde Aguascalientes. Se rindieron al azar para elegir libros publicados por la editorial del Instituto Cultural de Aguascalientes. Comenzaron con dos notas, una de Jorge Terrones sobre el libro Puesta en escena, de José Luis Engel y otra de José Ricardo Pérez Ávila Reporte, crítica y fragmento.

Jorge Terrones en uno de los comentarios a su texto propuso: “Ojalá algún día se diera la oportunidad de realizar una especie de congreso, o simplemente crear un foro donde cada cierto tiempo se discutiera la literatura que se hace desde Aguascalientes, aunque quién sabe si serviría de algo”.

Va un intento de respuesta:

El espacio, la oportunidad, la han generado ustedes, desde México Kafkiano, no importa si somos pocos o muchos, para iniciar la conversación no importan las cantidades, interesa la intención, lo que han logrado mover con apenas unos cuantos textos, con la crítica a dos libros olvidados.

En los mismos comentarios se les advierte que denominar lo que se escribe desde Aguascalientes como el Zombie del Altiplano, es un chiste, no una guía. Asumo las consecuencias de mi chiste y, necio, lo reitero. La imagen la utilicé para explicar que en el panorama literario nacional, vamos arrastrando la cobija de nuestras glorias pasadas, de algo que nunca fuimos. El texto lo leí en octubre del 2007 como presentación del libro con los Premios Universitarios de Literatura de aquel entonces, sigo pensando lo mismo, que Aguascalientes no existe en el ámbito literario nacional, peor aún, no existimos entre nosotros, como comunidad artística son pocos nuestros aciertos, nula la solidaridad y pesados los errores, qué le vamos a hacer, somos chimiscoleros, bastaron dos textos en México Kafkiano para levantar el rumor entre los poquitos nosotros, los happy few que se piensan escritores.

A pesar de que la entrada con mayor número de comentarios en México Kafkiano tiene sólo cinco apuntes, por fuera, en corto, en el café, mediante el chat o las redes sociales, el intercambio ha sido mucho mayor, vigoroso y rudo como es el chisme, ya nos preguntamos qué quieren, qué intentan, quién les mueve los hilos, porque se ensañan con los cadáveres, lloriqueamos un poco porque se meten con nosotros, les ponemos apodos, vemos el complot y un largo etcétera que, lo cierto, sólo habla mal de nosotros, no de ustedes.

Lo que dice de nosotros es que no les hemos tomado la palabra, ustedes piden conversación y les contestamos con chisme, hacen crítica y les devolvemos murmulladero. No se lo merecen, no nos lo merecemos (a menos que nos guste lo del Zombie del Altiplano), así que aquí va una primera propuesta para los Praga Boys, acotemos de qué estamos hablando cuando hablamos de literatura desde Aguascalientes. Propongo, de entrada, reducirlo a los autores, a los escritores.

¿Por dónde empezar?


Pistas falsas para atrapar un fantasma.

La revista Parteaguas N° 15 contiene un índice de colaboradores, en la presentación de ese suplemento el director editorial del ICA, Gustavo Vázquez Lozano, afirma que con ellos “han colaborado, hasta esta edición, 380 escritores y artistas gráficos de Aguascalientes, México y el mundo”, lamentablemente, no señala cuáles son de Aguascalientes, ni cuántos de todos los nombres pertenecen al grupo escritores, no sirve para darle cuerpo al fantasma.

Tampoco sirve Tierra Baldía, revista de literatura de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, porque hasta el momento no nos hemos tomado la molestia de elaborar un índice que permitiera elaborar un listado del cual partir. Entonces los suplementos culturales, Ananké de Página 24 y Bien mucho de La Jornada Aguascalientes. Para fines prácticos ninguno de los dos sirve al propósito.

Partir entonces de quienes han obtenido una beca en la rama de literatura en el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, ya sea como jóvenes creadores, creadores o creadores con trayectoria. Arbitrariamente elijo comenzar la lista a partir del 2000 (me gustan los números redondos), una selección de quienes han obtenido apoyo del Estado para elaborar un proyecto literario en los últimos ocho años no es el mejor punto de partida, pero es una puerta, misma que clausuro de inmediato, tengo la convicción de que cualquiera se puede ganar una beca, presentar un proyecto bien peinado para elaborar la máquina literaria perfecta, es cierto que ya comienzan a aparecer algunos nombres, pero del proyecto a la boca se cae la sopa, la mayoría son buenos propósitos, no libros a los que se pueda acudir para constatar qué es de lo que hablamos al escribir “literatura desde Aguascalientes”, muchas salidas en falso.

¿Entonces? Se me ocurre que hay que salirse del Estado para llegar a él (nunca he sido bueno dando direcciones, qué le vamos a hacer). Busco en antologías recientes, seguro que en alguna de las que se anuncian como lo mejor de lo mejor, las promesas del momento o venden los textos de quienes serán nuestros futuros ganadores del Nobel aparece alguien de Aguascalientes (o al menos que viva en la entidad).

Pero no estamos ahí, ni en Dispersión multitudinaria (Compilación de Leonardo da Jandra y Roberto Max. Ed. Joaquín Mortiz), tampoco en Una ciudad mejor que esta (David Miklos. Tusquets editores) , ni en la serie de Los mejores cuentos mexicanos (Ed. Joaquín Mortiz), o en Nuevas voces de la narrativa mexicana (Ed. Joaquín Mortiz) o bien la Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. Las horas y las hordas (Julio Ortega. Ed. Siglo XXI), no en el reciente Grandes Hits. Nueva generación de narradores mexicanos Vol 1. (Antología de Tryno Maldonado. Ed. Alamdía) Reitero, no hacemos ni sombra en el panorama literario nacional.

Los 44(00)

Regresar a Aguascalientes entonces, aterrizar ya los nombres. La antología de escritores más reciente es de noviembre de 1998, en ese año Rubén Chávez y Óscar Santos publican en la colección Minimalia El surco y la palabra. Literatura emergente de Aguascalientes (Ediciones del Ermitaño y Seminario de Cultura Mexicana) 22 autores que representan “la oportunidad de asomarnos al entretejido literario de estos tiempos de búsquedas e innovaciones”:

Iván Aguilar, Thercy Arvizu, Elena Bernal, Alberto Domínguez, Rubén Chávez, Alfonso Gallo, Elisa Guerra, Arlette Luévano, Erika Martínez, Rodolfo Meza, Paloma Mora, Fabián Muñoz, Leonardo Muro, Ía Navarro, Patricia Ortiz, Juan Carlos Quiroz, Sofía Ramírez, Felipe Ramos, Asunción Rangel, Óscar Santos, Arturo Villalobos, Jorge Antonio Villalobos

Elegido arbitrariamente el año 2000 sería necesario complementar esa lista con quienes han publicado un libro individual y no se encuentran en la antología de Chávez y Santos, así a los 22 mencionados agrego 26 escritores más, aquí se mezclan ganadores del Premio de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos y de la convocatoria de Primer libro, publicados en el ICA, así como otros volúmenes en sellos editoriales como Alforja, Azafrán y Cinabrio, Endora, Filo de Agua, Fondo de Cultura Económica, Fondo Editorial Tierra Adentro y Verdehalago:

Edilberto Aldán, Dolores Castro, Luis Cortés (*), Juan Pablo de Ávila, Rosa Luz de Luna, Emmanuel Durán, Ricardo Esquer, Eudoro Fonseca, Salvador Gallardo Cabrera, Salvador Gallardo Topete, Marcos García Caballero, Juan Carlos González, Antonio Guerrero, José Luis Justes, José de Jesús Lara Huerta, Eduardo López, Ricardo Orozco, Karla Patricia Ortiz Encarnación (*), Fernando Paredes Milonás, José Ricardo Pérez Ávila, Roberto Quiroz Benítez, Cristina Reynoso, Víctor Sandoval, Claudia Santa Ana, Alan Santacruz Farfán, Gustavo Vázquez Lozano

(*)Más allá de las características de la edición, considero libros individuales los títulos con que estos autores ganaron el Salvador Gallardo Dávalos, Ortíz en el 2004 y Cortés en el 2006. Excluí de la lista a las menciones honoríficas de los premios mencionados, así como a los autores que han optado por la autoedición. De ahí la razón para no incluir a los recientemente publicados en Ediciones Torre Oscura, hasta donde sé esa empresa cobra a los autores por sus libros.

¿Eso es todo, 48 “escritores”? Aquí hay un punto de partida, ¿son menos, son más? Menos porque al revisar la antología de Chávez y Santos, habrá que descartar a quienes la vocación ya no les alcanzó para seguir trabajando. Más porque al establecer el criterio de libro individual excluí nombres de autores aparecidos en dos antologías: La noche de Aquelarre (Ed. Ciudades invisibles) y Premios Universitarios de Literatura (UAA).

Cellar door

Apunta Adán Brand en Acerca del Zombie del Altiplano que una de las razones de sus textos acerca de la literatura desde Aguascalientes es el rezago de buena crítica literaria. Tiene razón, no hay. Por lo menos del 2000 para acá resulta prácticamente imposible encontrar otra cosa que no sean prólogos amables y reseñas.Vale, entonces ahí está una primera lista de autores. Si uno de los propósitos es generar crítica literaria, valdrá la pena contar un índice de autores para, una vez traspasada la puerta de la bodega del ICA, saber hacia dónde dirigir la mirada.

Algo más acerca de la nota de Brand: si esa es la postura de los Praga Boys, me parece que la definición de José Ricardo Pérez Ávila en Reporte de un disléxico queda reducida a un mal parafraseo, ya que al indicar que la crítica literaria le resulta enfadosa porque es “como si un hombre cualquiera le dijera a un cirujano a la mitad de la operación y en el mejor, como si un pintor malo le dijera le diera consejos de cómo pintar a uno bueno (y ningún pintor es mejor a uno mismo cuando nuestra profesión es esa)”, no sólo se equivoca en la definición sino que escupe al cielo.

¿A eso vamos a reducir la crítica literaria, a un sello de Oso Perezoso o Abejita Trabajadora? La crítica es muchísimo más que una serie de instrucciones, de hecho, al establecer un diálogo se aleja del manual de cómo se debe hacer tal o cual cosa, quien se precia de ser un lector no va y le dice a nadie cómo hacer nada, le habla de lo que le provocó la lectura, lo que le dice el texto, cuál fue el lugar que encontró en el mundo después de leer. Lo dice Wilde: “El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza”.

Para combatir a los zombies, bien lo debe saber José Ricardo, hay que hacerse de una escopeta y tener buena puntería, duro y a la cabeza, de otra manera seguirán rondando muertos vivientes llenos de agujeros. Nada de sutilezas, las balas de plata se emplean para otros menesteres, para los hijos de George A. Romero la contundencia del disparo; así que eso de “crítica constructiva” y “crítica destructiva” déjelo para quienes llegan al taller literario en espera de recibir opiniones como “me gustó” o “no me gustó” y a las primeras de cambio reculan cuando se le señalan sus errores.

Una cita de Lichtenberg: “Siempre es preferible darle el tiro de gracia a un escritor, que perdonarle la vida en una reseña”. La crítica es igual que la literatura, hay buena y mala crítica, cuando es mala, simplemente no es.

Así pues, no sólo es necesario sino indispensable establecer un diálogo, como subreya Aldo García Ávila en ¿Quieres que te cuente un chiste?, de lo que se trata es de "averiguar cuál es el estado de salud, literariamente hablando, en el que se encuentra la literatura de nuestro Estado. Y habrá que leerlos. Y tendrán que leernos".

Ya abrieron la puerta de la bodega, la masa zombie se remueve en los estantes. Es su turno.

Publicado originalmente en Los Praga Boys y el Zombie del Altiplano

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