“No temas, a donde quiera que vayas, que has de morir donde debes.” Estas fueron las palabras con las que Lupita abrió su discurso de graduación unos días antes de morir en cumplimiento de su deber.
El
Municipio de Aguascalientes, a través de la Secretaría de Seguridad
Pública, rindió un sentido homenaje de cuerpo presente en honor a la
policía María Guadalupe Lazcano Rentería.
En el homenaje, el Ayuntamiento de Aguascalientes reconoció el espíritu de servicio y entrega de Lupita
(como la conocían sus compañeros), miembro perteneciente a la XV
Generación de cadetes del Instituto Municipal de Formación Policial.
María Guadalupe Lazcano Rentería
decidió ser policía apenas el año pasado, ingresando el 11 de diciembre
de 2017 a las filas del ahora Instituto de Formación Policial; hija de
un policía, supo que su camino era trabajar por Aguascalientes.
A
lo largo de su formación académica sirvió a la sociedad, primero como
Enfermera y luego como Trabajadora Social, Licenciatura de la que se
graduó en la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y que le
permitió por dos años trabajar en el Hospital de La Mujer, en guardias,
los fines de semana.
Lupita
sintió la inquietud de servir a Aguascalientes en un proyecto más
grande, y decidió que seguiría los pasos de su padre; con empeño y
dedicación, logró superar los obstáculos y el cansancio, que más de una
vez le hicieron pensar en abandonar la carrera policial.
Se
graduó junto con otros 22 cadetes, lo hizo con honores, llamándolos
siempre a que dieran lo mejor en esta nueva fase de sus vidas: servir a
las familias de nuestra ciudad.
“El
estar hoy aquí no es resultado de la casualidad sino del esfuerzo de
hombres y mujeres que han sacrificado su vida; somos 23 las familias que
han unido sus manos y sus almas para formar una escalera y en ella
subir a la cima, con la convicción de cumplir nuestra meta: ser policías
y servir a la sociedad de Aguascalientes, de la que yo soy parte y mi
familia también, a fin de tener la seguridad de que la generación que
hoy egresa estará conformada de integrantes con valores y principios
inquebrantables”, señaló Lupita en la ceremonia de graduación.
Mujer reconocida por su gran corazón, voluntad, lealtad, valentía y honestidad, Lupita sabía que enfrentaba una importante misión, dar seguridad a la ciudad.
Fue
el pasado fin de semana cuando, al asistir junto con sus compañeros a
un reporte de riña en Pilar Blanco, en un momento de intervención
repentina, Lupita resbaló y cayó de la camioneta en la
que viajaba como elemento tirador en caso de alguna contingencia mayor;
sus compañeros la trasladaron de urgencia a recibir atención médica. Sin
embargo, horas después reportaron su fallecimiento.
En
la conciencia de sus compañeros, quienes conocieron su pasión, quedará
el compromiso de trabajar juntos por los ideales y sueños de Lupita, además del consejo de una gran mujer:
“Hoy
en día la sociedad demanda y exige excelentes servidores públicos, que
actúen con legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez
y respeto a los derechos humanos, siendo estos los principios de
actuación policial indispensables.”
A Lupita
le sobrevive una pequeña de siete años, seis hermanos y su padre, este
último a quien se le reconoce por la formación de un gran ser humano que
hoy se convierte en el ideal de varios elementos de seguridad que día a
día salen a dar lo mejor de sí a la ciudadanía.
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