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La edición 2007 de la Feria Nacional de San Marcos ha puesto en claro la incapacidad del gobierno estatal, y especialmente del gobernador Luis Armando Reynoso Femat, para trascender mas allá de chismes, rencillas personales y diferencias políticas y hacer un gobierno al servicio de los ciudadanos.
El lastre de los intereses económicos ha desbalanceado el gobierno luisarmandista y a puesto en riesgo de zozobrar la estabilidad del Estado de Aguascalientes.
En primer lugar, el mandatario estatal ha privilegiado a la Feria en lo que a inversión en obra pública se refiere, creando infraestructura que si bien es necesaria, no es prioritaria. Y lo ha hecho descuidando la inversión que en ese rubro debiera hacer el gobierno estatal en los 11 municipios.
La construcción de nuevos espacios, como las obras en la Isla Guadalupe, rebautizada por capricho Isla San Marcos, o los nuevos locales para antros a un costado de Expo Plaza, se ha realizado contra reloj y acusa desde su estreno las prisas por tener todo listo para los festejos sanmarqueños.
La madrugada del domingo 15, los asistentes a la megavelaria levantada en Isla Guadalupe debieron padecer el polvo, el frío, la incomodidad y el desorden en los accesos a la cena-show con motivo de la coronación de la Reina de la Feria, Erika I. Se trataba de lucir lo que los caprichos de Luis Arteaga Niepman han hecho de ese lugar: una megavelaria, un reloj gigantesco y un lago sacado de la nada. Y para remar los excesos de los amigos del gobernador, el mismo Arteaga despilfarro en juegos pirotécnicos que pocos vieron. Todo para el lucimiento personal de un funcionario cuyas tareas debieran ser atender los gravísimos problemas y atrasos que padece el campo aguascalentense.

Rencillas
En la ceremonia de coronación de la reina, la noche del sábado 14 en la Plaza de la Patria, el gobierno estatal y el Patronato de la Feria Nacional de San Marcos hicieron evidente su enojo con el alcalde Martín Orozco Sandoval por el asunto de la duración de la feria. Orozco quiere tres semanas y la ambición del gobierno estatal exige cuatro.
En venganza, al alcalde lo mandaron al otro lado del escenario, en el sector de la prensa. Y no estuvo donde a su investidura corresponde: junto al gobernador, que estaba sentado al lado del enviado presidencial y titular de SAGARPA, Alberto Cárdenas.
Ese tipo de actitudes infantiles demuestran la incapacidad del gobernador y el alcalde para sentarse a dialogar y honrar las investiduras que detentan.

Inseguridad
Ese pleito entre autoridades se refleja en la inseguridad que hay en el perímetro ferial, donde los reportes de los ciudadanos y de los medios están repletos de batallas campales a botellazos. La feria familiar que el gobierno presume se está convirtiendo en un espacio para que aflore la vagancia, el pandillerismo y el desacato constante a las normas de convivencia.
No hay suficientes policías porque el gobierno municipal se siente desplazado de las responsabilidades en le perímetro ferial. No hay suficientes policías porque el gobienro estatal no ha conseguido el apoyo de la Federación para que AFIs patrullen el lugar. Tampoco ha llegado el prometido helicóptero para vigilar desde los aires la zona de la verbena.

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