El alcalde de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval, dijo hoy que la Policía Municipal tiene 80 vacantes y abrió una convocatoria para capacitar a igual número de policías.

El presidente municipal no dijo cómo se ha llegado a ese número de espacios vacíos, pero no cuesta trabajo enumerar algunas de las causas: las naturales bajas porque se van a trabajar a otro lado, ya no les gusta ser policías; las bajas por cometer desmanes; las defunciones; y, un amplio etcétera en el que caben otras causas más graves y que merecen una enumeración aparte.

Desde diciembre pasado, cuando fue asesinado el comandante del grupo GERI, la Policía Municipal comenzó a erosionarse de forma rápida y violenta. Unos elementos han sido asesinados, otros han sido obligados a dejar la corporación ante las presiones para pasarse del lado de la fuerza oscura que conocemos como narco.

También están los que han sido detenidos por estar inmiscuidos con esa fuerza oscura. Y los que antes de que los descubran discretamente han entregado el uniforme.

80 plazas en la Policía Municipal son una cantidad importante de elementos; un ingrediente que hace falta en el pastel de ese quehacer que se llama prevención y que en el caso del gobierno municipal de Aguascaliente es un bizcocho con sabor a podrido, a juzgar por las constantes quejas de los ciudadanos, centro de la diana de los delincuentes comunes.

Los asaltos a mano armada, los robos a casa habitación, las agresiones sexuales, los robos de tubería de cobre, los delitos menores que se acumulan en la espalda del gobierno municipal tienen una columna de soporte en la pata coja de la nómina de policías municipales. Y por ende la estadística anda tan ladeada a favor de los delincuentes.

El Secretario de Seguridad Pública municipal, José Luis Solís y Cortés dijo que ya hay 200 solicitudes de interesados en pasar por el proceso de selección para convertirse en policías, que incluye: aprobar satisfactoriamente el curso de capacitación, mismo que tendrá una duración de 31 días que se traducen en 321 horas que incluyen entrenamiento en vigilancia de policía de barrio, módulos y trabajos comunitarios, además de exámenes psicológicos, poligráficos, académicos, médicos y de resistencia física.

Quizá no sea, únicamente, con más policías como se va a solucionar el problema de la delincuencia común, que galopa sin freno. Lo verdaderamente importante será que esos nuevos policías se desempeñen con vocación y dispongan de los espacios necesarios para soportar la fuerza de atracción de los vicios naturales que toda corporación tiene. En otras palabras, no bastará con cubrir las vacantes, sino que se requiere transformar la corporación y eso no se logrará tratando a los elementos con la punta de la bota, como en buena parte sucede desde que está el actual secretario.

Más policías y mejores condiciones de trabajo al interior de la corporación construirán un dique a esa fuerte oleada de la delincuencia, que por ahora no encuentra un dique para contenerla.

Con información del gobierno municipal de Aguascalientes.
Foto: Juan Manuel Robledo/s.i.glo21

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